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¿Cómo puede América Latina y el Caribe impulsar la participación e inclusión juvenil?

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La democracia goza de muy buena percepción en la región. Sin embargo, lo mismo no siempre ocurre con las instituciones y los encargados políticos de sustentar avances en el bienestar y desarrollo en los países, como señalan recientes encuestas de Latinobarometro. Claramente las manifestaciones contra la corrupción, la falta de representatividad, como también las demandas universales de mejores condiciones de educación, salud y transporte, responden a una insatisfacción con el desempeño institucional y las prioridades ciudadanas. Se quiere más y mejor democracia y servicios públicos para todas y todos.

Las y los jóvenes de la región juegan un rol clave en estas manifestaciones pacíficas que demandan mayores avances. Y lo hacen no sólo desde la denuncia, pero también desde espacios y ámbitos de contribución social en sus mismas comunidades y – cada vez más – en las redes sociales.

América Latina y el Caribe cuenta con más de 150 millones de jóvenes entre 15 y 29 años y un gran reto por delante: la lucha por el fin de la desigualdad que enfrentan las distintas generaciones en la construcción de su respuesta y de políticas públicas. Hay que cerrar brechas institucionalizadas, como son los exiguos espacios y oportunidades para la participación, la interacción y el seguimiento popular de políticas públicas para caminar hacia la igualdad de género, racial y cerrar otras deudas históricas en nuestra región.

Vemos, por ejemplo, una muy baja representación política de los jóvenes en los parlamentos de América Latina y el Caribe, especialmente entre las mujeres y los que tienen ascendencia africana o indígena. Sólo el 2,7% de los parlamentarios y el 1,3% de las parlamentarias de la región eran menores de 30 años; esto a pesar de que los jóvenes representan más de una cuarta parte de la población de la región. Entre los parlamentarios menores de 40 años, el 15% son hombres, en tanto que el número de mujeres no alcanza el 6,5%.

Desde el respeto a la pluralidad y diversidad de los distintos grupos y comunidades juveniles, definitivamente hay que escucharles, abrirles espacios y mejorar las condiciones para su efectiva participación y contribución en la sociedad en sus distintas dimensiones.

Necesitamos facilitar el compromiso y participación de ésta que es la generación mejor preparada en la toma de decisiones en políticas públicas. Esto también significa apostar decididamente por oportunidades de empleo, medidas encaminadas a aumentar la calidad de la educación y la salud, y a garantizar oportunidades de acceso a préstamos y/ o créditos blandos para sustentar sus iniciativas e inquietudes. Así nos lo están demandando.

Una reciente encuesta global corrobora las prioridades de la juventud en la región. Casi un 60% de las más de siete millones de personas que votaron en la encuesta My World—una especie de crowdsourcing de las prioridades de la gente para la nueva Agenda de Desarrollo Post 2015—son hombres y mujeres jóvenes entre 16 y 30 años. En la región, los resultados entre nuestros jóvenes reafirman las dimensiones priorizadas también en nuestras calles: una educación de calidad; mejores oportunidades de empleo; mejores servicios de salud, alimentación asequible y gobiernos honestos y responsables.

En el marco de la estrategia del PNUD para jóvenes, el PNUD trabaja en apoyo a la adopción de enfoques intergeneracionales de políticas públicas, la visibilización de las demandas juveniles, apoyar la participación, empoderamiento y el liderazgo juvenil y acompañar procesos de participación encaminados a la definición plural y consolidación de agendas de desarrollo que atiendan la inclusión social.

Igualmente hemos impulsado la participación de los y las jóvenes en consultas regionales alrededor de la agenda Post 2015. La plataforma Juventud Con Voz congrega a jóvenes mujeres, hombres, representantes de pueblos indígenas, de la comunidad LGTBI, entre otros, fortaleciendo sus capacidades de liderazgo por medio de capacitación y participación en importantes encuentros regionales, como el IV Foro de Jóvenes de las Américas que antecede la VII Cumbre de las Américas en Panamá esta semana.

La región tiene la oportunidad única de afrontar y disminuir la brecha entre expectativas, respuestas y derechos, y firmemente pienso que tiene entre sus aliados a las juventudes que ya se están involucrando en las soluciones de sus comunidades, en las movilizaciones sociales, en los partidos políticos, aún expensas de los escasos recursos dispuestos para facilitar su efectiva participación orgánica y/o institucional.

Su efectiva participación e inclusión son dimensiones esenciales no sólo para mejorar la vida y la participación de la juventud en la sociedad y en la política, sino también para fortalecer la gobernabilidad democrática, reducir la desigualdad y trazar el desarrollo sostenible de la región.

Foto: Hernán Piñera

Fuente: http://www.revistahumanum.org/blog/como-puede-america-latina-y-el-caribe-impulsar-la-participacion-e-inclusion-juvenil/